If you’re going to… ¡Ibiza!

De este viaje ya hace algunos años, y aunque fue sólo un fin de semana, ha sido uno de los más especiales que he hecho, ¿el motivo? Fue una de las despedidas que le organizamos a mi hermana Roci, y ver la cara de asombro que puso no tuvo precio.

Al aeropuerto la llevó engañada Javi (mi súper cuñi), para ir a buscar a unos amigos que “se equivocaron” y se encontraban en la parte de salidas en vez de llegadas…y allí estábamos Ana y yo para darle la sorpresa!

¡Nos íbamos a Ibiza y conseguimos llegar sin que se enterase! Una vez allí, y ya con Ale (la amiga que teníamos allí en cuya casa nos quedábamos), teníamos todo el finde para disfrutar 🙂

El viernes aprovechamos que había un mercadillo medieval en el casco antiguo de la ciudad, y dimos una vuelta por allí, tomando algo en alguno de los múltiples puestecillos que había de comida mientras paseábamos entre las casetas de artesanía escuchando música y viendo alguno de los espectáculos que realizaban.

Para el sábado teníamos reservado un velero para las cuatro, con La Bella Lola, por medio de unos amigos que los conocían, os dejo la web aquí, muy majos y profesionales los chicos que lo llevan: http://navegaporibiza.com/ Muy recomendable.

Lo alquilamos para todo el día, así que fuimos a comprar algo para beber y comer, y marchamos a la playa donde habíamos quedado. En realidad Diego y Óscar tenían preparado para hacer bbq y bebida suficiente, pero no lo sabíamos.

El día fue muy entretenido, dimos un rodeo por una parte de Ibiza, nos bañamos en alta mar, nos acercamos a Formentera, allí nos bajamos un ratillo para ver un poco la isla…

Volvimos a eso de las 9, así que para casa, duchas, cena y nos fuimos a tomar algo. Como aún no había sido el arranque de temporada y no había muchos sitios abiertos, fuimos a Pacha, que no tenía ninguna actuación en directo ni nada (al ser fuera de temporada aún), pero tampoco tuvimos que pagar entrada por estar en lista

El domingo teníamos el vuelo por la tarde noche. Cuando amanecimos fuimos a pasar el día a Cala Salada y Saladeta, bastante cerca de San Antonio. Os dejo un par de fotillos. Es una pasada, para llegar a ella tienes que bajar por un acceso que hay entre pinos y el agua es súper cristalina. Fuera de temporada no está muy masificada, y lo que vi es que admiten perros sin problemas (o la gente no se queja y no vi ningún cartel que los prohibiese).

El finde lo terminamos en un punto del que no puedes marcharte de la isla sin haber visto el atardecer, Cala d’Hort, desde donde se ve cómo el sol desaparece detrás de Es Vedrá y Es Vedranell, dos islotes que están catalogados como reserva natural desde el año 2002. Fue el mejor final que pudo tener el viaje.

Mayo’2014

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