If you’re going to… ¡Siena!

Otra de nuestras paradas italianas fue esta ciudad, que a mí no me decía nada salvo que íbamos a ver a unos amigos de mi chico, y de la que al final me enamoré.

Pequeña y visitable en un sólo día, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad es maravillosa y si vuestro próximo viaje es a la Toscana, intentad sacar un día para visitarla.

Una cosilla antes de contaros qué ver… ¡Si os movéis con coche mucho cuidado con él! Hay que dejarlo fuera de la zona amurallada, y hay muchas cámaras para que esto se cumpla…Y otro consejo, tened en cuenta que muchas gasolineras cierran los domingos en toda Italia.

Como Mario y Nina tenían que trabajar, aprovechábamos las mañanas para estar a nuestro aire y luego pasábamos las tardes juntos.

Lo esencial de esta ciudad es pasear, cada calle por la que vayas te parecerá sacada de un cuento, con castillos, zonas amuralladas, edificios medievales…

Imprescindible visitar:

  • Piazza del Campo: Aquí estuvimos varias veces. Sorprende mucho su tamaño y más aún al compararlo con las estrechas calles desde las que puedes acceder. Además, tiene una extraña forma de concha o semicircunferencia inclinada hacia el Ayuntamiento.
  • En esta plaza se celebra, los días 2 de Julio y 16 de Agosto, una de las carreras de caballos más famosas del mundo, el Palio de Siena, en la que compiten las “Contradas“ o distritos de la ciudad para ganar el Palio o estandarte de la ciudad.
  • La mejor forma de disfrutarla es coger unas porciones de pizza y unas cervezas, o un helado y sentarse tranquilamente a contemplarla.
  • Palacio Comunal o Ayuntamiento: Situado en la plaza anterior resalta por su campanario o Torre del Mangia, la cual fue diseñada para tener la misma altura que la torre de la Catedral de la ciudad. Tanto el Palacio como la Torre son visitables, encontrando dentro el Museo Cívico y una de las mejores vistas de Siena.
  • La Catedral de Siena: Para su visita interior es necesario pagar (según invierno/verano y lo que quieras ver la tarifa es diferente). Nosotros no pudimos verla por dentro ya que las dos veces que estuvimos, una estaban a punto de cerrar y la otra no habían abierto, y fue una pena, ya que seguro que era aún más espectacular y bonita que lo es por fuera. Personalmente me impactó un montón sus colores, toda de mármol blanco y verde. En la misma plaza que la catedral si tenéis tiempo, está Santa María della Scala, que actualmente es un complejo de museos, pero que en su origen fue un hospedaje principalmente de peregrinos que iban a Roma.
  • Plaza y Palacio Salimbeni: Edificio gótico que actualmente es la sede de la Banca Monte dei Paschi en la ciudad. En sus orígenes era donde los comerciantes iban a gestionar y cerrar los tratos, también los préstamos de dinero, cosa que se realizaba en las escaleras del palacio.
  • Muralla y puertas de la ciudad: La muralla rodea el casco histórico de la ciudad y tiene varias puertas de acceso (Ovile, Tufi, Romana…).
  • Casa Santa Caterina: Un santuario pequeño y silencioso con un patio muy acogedor. Además, llegando a ella tendrás unas maravillosas vistas de la ciudad.
  • Basílica San Francesco. Este sitio está menos frecuentado por los turistas y por tanto más tranquilo y silencioso, pero no por ello desmerece su visita. Es una Iglesia enorme en la que podemos admirar un montón de vidrieras y pinturas. Además, tiene un claustro muy llamativo y bien cuidado.
  • Restaurante All’Orto de ´Pecci: Como recomendación de dónde comer os dejo este sitio. La calidad de los alimentos es espectacular, tienen su propia huerta allí mismo, la relación calidad-precio muy buena, el trato del personal agradable y la zona es idílica. Un espacio verde en medio de todo.
Piazza Di Campo
Piazza Di Campo (noche)

Encontraréis que cada barrio está adornado por unos colores, son los colores de cada contrada. Es posible ver algunas calles en las que una acera tiene unos colores y la contraria otros por las delimitaciones de los barrios.

Gracias a nuestros súper anfitriones y por las fechas que eran, tuvimos la oportunidad de cenar en una de las fiestas organizadas por las contradas, en concreto por la de “La Torre”. Y digo lo de la oportunidad porque son fiestas muy selectas que hacen sólo para los miembros de las propias contradas y no permiten que pases por la zona en la que lo realizan (es en calles que cortan poniendo enormes maceteros que medio ocultan el interior, tienen vigilancia…)

Desde Siena también aprovechamos para hacer dos visitas, una a Monteriggioni y otra a la playa Marina di Alberese.

A Monteriggioni nos acercamos una tarde con Nina. Es un pueblecito muy pequeño, medieval, rodeado por muralla y que se conserva perfectamente. La verdad es que tiene bastante encanto y no se tarda nada en recorrerlo.

Lo más importante y que a todos nos gusta descubrir son las vistas que se obtienen desde la muralla, pues se puede pasear por encima de ella.

Por cierto, si no resides allí no se permite entrar en coche, con lo que éste hay que dejarlo en el parking que hay en la parte baja de la colina en la que se sitúa la fortaleza.

Monteriggioni muralla
Monteriggioni plaza

En Marina di Alberese decidimos pasar nuestro último día antes de regresar a Madrid, en plan relax, que con el tute que llevábamos nos lo habíamos ganado.

Es una reserva natural con restricción de aparcamiento, se puede llegar en coche (suele estar lleno salvo que vayas muy pronto), en bus desde el pueblo o andando (son dos o tres kms hasta llegar).

La playa en sí es bastante salvaje, muy amplia y de arena fina, el agua es templada, está muy limpia, no hay casi gente, y hay varias construcciones a modo de cabañitas hechas con troncos que la gente utiliza para protegerse del sol. Es una gozada de sitio.

No dieron ya para más los tres días que estuvimos allí, ¡pero os aseguro que los disfrutamos a tope! 🙂

Julio’2017

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