If you’re going to…¡Segovia!

Viviendo en Madrid, con todo su ruido, tráfico, prisas y estrés, muchas veces necesitamos desconectar. Una gran opción si tienes un día libre (o si pasas varios de visita en la ciudad), es acercarte a Segovia.

Y eso hicimos nosotros, aprovechar un sábado, dejar el coche de lado, y llegar en 27 minutos allí.  Bueno, lo de 27 minutos no es exacto, porque es lo que tardas a la estación, pero una vez allí has de coger o un bus o un taxi para llegar al centro de la ciudad.

Lo primero que nos encontramos nada más llegar, fue el Acueducto. Igual de espectacular que siempre, una de las grandes construcciones romanas en España, preside el centro de la ciudad. Subir por uno de los laterales y disfrutar de las vistas de la ciudad desde allí es imprescindible.

Desde aquí, atravesamos la plaza Azoguejo hacia la casa de los Picos, curiosa construcción del siglo XV muy diferente al resto de lo que podemos observar alrededor, y que hoy alberga la Escuela de Arte de la ciudad.

Siguiendo nuestra ruta nos encontramos también con el Palacio de Cascales, que por horario no pudimos visitar, pero que tenía un cartel gracioso que decía: “No se permite dejar carruajes bajo multa de 5 pesetas”. Y un poquito después la Plaza Medina del Campo, que es una bonita plaza a dos niveles con varios edificios emblemáticos incluyendo una estatua a Juan Bravo.

Enseguida llegamos a la Plaza Mayor, una amplia plaza que alberga tanto el Ayuntamiento como la bonita Catedral de la ciudad de estilo gótico, rodeada de soportarles y cafeterías donde tomar algo.

Recomiendo muchísimo pagar la entrada (no es muy cara y la puedes completar con la entrada a la torre). Desde pequeñita guardo el recuerdo de un cuadro, El Árbol de la Vida, o más bien de la frase que se puede observar en él, muy premonitorio.

Continuamos nuestro recorrido por la calle Escuderos y llegamos a otra bonita plaza con una Iglesia de mismo nombre, la de San Esteban, mucho menos concurrida, por lo que pasear por aquí es muy agradable.

Y seguimos hasta llegar a mi punto preferido de Segovia, el Alcázar. Es como un castillo de un cuento de hadas perfectamente conservado, increíble. En esta ocasión íbamos con el tiempo justo y había muchísima cola para sacar las entradas, pero tenéis que visitarlo. Sobre todo os recomiendo la subida a la torre, pues las vistas desde arriba son espectaculares. Incluso si tenéis vértigo como yo, creo que merece la pena hacer el esfuerzo y subir pese a la estrecha escalera de caracol (cercada por un cordón para no caer por el agujero :p). Por cierto que los martes, la entrada es gratuita a mediodía.

Desde aquí hicimos el camino de vuelta, esta vez pasando por la puerta de San Andrés, donde si queréis podéis subir y caminar por encima de la muralla.

Además, este punto puede considerarse como la entrada al barrio judío por el que es obligatorio callejear. Nosotros salimos del barrio judío por el Póstigo del Sol, recorriendo así un poquito de ciudad por fuera de la muralla.

Y poquito más que contar, que aprovechéis y hagáis una visitilla a la ciudad, ¡que siempre es bueno cambiar de aires y conocer sitios nuevos!

Noviembre’2018

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